viernes, 6 de febrero de 2009

Pendejos al volante, una historia de hace algunas lluvias.

Erase una vez al rededor de septiembre del 2008 que iba al Jarmon Jol a mis clases de inglich, tranquilamente y tomándome mi tiempo para no andar a las carreras y evitar los tráficos, el caso es que viajaba en mi platina con Carmina Burana a todo lo que daba resonando en las bocinas cuando giro de la 300 a la calle Sinaloa rumbo a la 200, hasta allí todo normal, mas o menos al salir de la curva que hace la calle va un carro cerrado un poco mas lento que yo así que tomo mi carril izquierdo para rebasarlo en ese momento veo a lo lejos una camioneta (Vieja, sin placas, marca rara así que de seguro ilegal, llanta elevada, y muchas calcomanías  pegadas).

Realmente no le di importancia a la camioneta pues venía lejos, como el camino en esos días estaba muy malo iba mas concentrado en los baches cuando me fijé que se me pegó demasiado, con toda calma seguí mi camino pues no había distancia segura para meterme al carril derecho pues apenas acababa de pasar al carro lento así que puse el direccional para que el animal de atrás se pusiera buzo, en vez de eso se metió al carril derecho creyéndose Automan y me pasó hecho la raya.

Mi pensamiento en ese momento no pasó de “Te alcanzo en el semáforo”, “vuélale o te gana el topo” y cosas así, pero sin mas aviso se puso delante de mí y frenó de golpe, estaba tan cerca que si no me meto en sentido contrario me le estampo al pendejo, obviamente le pité y cuando lo pasé estaba gritando y gesticulando. “¿Qué chingados cree éste pendejo?”  iba pensando cuando caí en cuenta que se me emparejó, como esos días el calor estaba levesón traía mi ventanilla a medio abrir y noté de reojo que me hacía señas, queriendo y no medio volteé y empezó a decir que si por que me le metía ¡El hijo de su chingada madre ahora me quería echar la culpa! Yo no le hice caso pero me echó su armatoste encima y fue cuando me encabroné no me pude aguantar y le grité que el pendejo era él por cerrárseme más se encabronó (A la mejor quería que le dijera que el pendejo era yo y que me soltara llorando porque se encabronó porque le respondí).

El caso es que siguió chingando el pendejo y empecé a acelerar cuando vi el semáforo en verde a ver si lo dejaba atrás pero el baboso andaba con ganas de pleito y así me fui acelerando y bajándole calculando alcanzar el de la 200 en rojo, cuando íbamos llegando al teatro del ITSON empezó a parpadear y aceleré acelerando también el wey pero yo frené de repente y cuando él reaccionó terminó parándose a medio crucero y ante la presión de los demás carros se tuvo que mover, yo aproveché y me di vuelta en “U” para regresarme por la Sonora y dar un rodeo para perderlo porque estaba muy insistente de pelear.

¿Que podemos esperar si la ciudad sigue llenándose de éstos energúmenos? Nunca me ha gustado manejar por lo mismo siempre trato de andar con tiempo holgado, evitar las horas pico, etc. y aún así me toca lidiar con cada hijo de su chingada madre que me estresan, y luego si te pegan te echan la broca, te echan madrazos y te quieren golpear cuando los pendejos son ellos, y con el cuento que ahora cualquier pendejo se cree narco nomas andan de gorilas aunque solo consuman la mierda, eso si, cuando les pasa algo malo es una chillona que traen y son las víctimas y el pendejo es uno por venir respetando las leyes y no dejarlos hacer lo que les de la gana.

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