. Esta es una historia vieja que me acordé por un post en http://hazmeelchingadofavor.com/index.php/2009/02/11/como-te-ven-te-tratan-2/ donde hablan de la discriminación de clases.
. Erase una vez, en tiempos muy antiguos, tenía yo mi primer trabajo bien pagado en Corona así que empecé a juntar mi dinero para comprarme mi primer carro, junté y junté dinero pero la cuenta no subía demasiado, en Mayo mis primeras utilidades fueron un buen cheque (No en decenas ni cientos de miles como muchos piensan, pero si buenas) como ya con ese cheque mas un bono que nos dieron me decidí a meter todo a inversión antes de gastármelo así que me informé en folletos del banco y en internet sobre las cuentas y me convenció una con buen rendimiento y aunque necesitaba una cantidad grandecita entre todos mis ahorros la acabalaba con un pequeño excedente (Estaba ahorrando casi un año).
. Esa semana trabajé de noche y mi turno terminaba en miércoles o jueves así que el último día se me fue el sueño como a las 10 de la mañana y me fui al banco nomas me desperté, como estaba cerca de mi casa me fui a pie, el clima era caluroso (No me lo van a creer ¡Calor en Mayo! Y menos en Obregón) cuando llegué al banco estaba acalorado y sudando un poco, como había gente con el ejecutivo me esperé dándome tiempo a refrescarme, para entonces no había caído en cuenta de mi aspecto, vestía mezclilla, camiseta y tenis, estaba sin rasurar dos días y por el uso del casco en el trabajo el cabello todo revuelto a pesar de haberme peinado.
. Despejado el ejecutivo me acerco a él y amablemente le explico mi intención de abrir una cuenta de inversión, ahí noté que me pegó una escaneada de esas que solo saben pegar las mujeres ofidias (Entiéndase víboras) que me sacó de onda, no le di demasiada importancia así que me senté mientras me explicaba unas cuentas de inversión muy por debajo de lo que yo buscaba pero lo dejé hablar pues se le notaba el tono monótono como si esperara que me arrepintiera, el caso es que me echaba unas miradas que empecé a notar que mi aspecto no era lo mas elegante y distinguido y mas bien parecía alguien mas del montón, razón de mas para dejar que el otro creyera lo que quisiera. Me fijé en el aspecto del tipo, un morro de 23 a 25 años (Mi edad en esos días), actitud y forma de hablar fresón, bien vestido, reloj bueno, esclava de oro (No del tipo chero, sino de las delgadas, mas elegante) se veía que el individuo no sufre por las cuentas.
. Al terminar su explicación le dije que no me había interesado ninguna de las dos opciones que me manejó, y me preguntó que si que buscaba porque esas eran las opciones mas accesibles que me podía dar, se abrían con dos o tres mil pesos pero el interés estaba muy bajo. Le dije que me interesaba una cuenta maestra, según los folletos se abría en ese entonces con un mínimo de 15,000 pesos. Con una mal escondida sonrisa maliciosa me preguntó el ejecutivo si sabía con cuanto se abre esa cuenta a lo cual le respondí calmadamente “Si, se abre con un mínimo de quince mil” “¿Y cuanto traes?” me dijo muy despectivo y es cuando mas noté lo arrogante de su actitud, pero como siempre he sido persona sencilla y la arrogancia, modas, estatus social o banalidades así no me interesan no se me ocurrió pensar que me estaba discriminando por mi aspecto, fue entonces que saqué los dos cheques de utilidades y bono, además de mencionarle que tenía seis mil pesos ahorrados en la tarjeta para agregarlos a la cuenta.
. La cara del fulano cambió, hasta simpático parecía, me empezó a hablar de “señor” muy sonriente y hasta interesado, pensé en decirle que mejor no abría la cuenta e irme a otro banco, pero ese me quedaba cerca de casa como para que mis papás pudieran ir a disponer de mi cuenta si necesitaban además de que por medio de ese banco me pagaban la nómina (No quiero decir el nombre para no quemar al Banamex de Esperanza, mi pueblito natal, un hermoso pueblito con crepúsculos arrebolados) pero si me puse a hacerle miles de preguntas que ya había averiguado pero nomas para hacerle larga la transa-acción.
. Una vez abierta mi cuenta salí muy contento por tener mi dinero guardado y riéndome por la arrogante actitud del tipo ese y mas que nada de como se transformó al ver que se iba a ganar una comisión mas grande…. Ahora si que a como me vieron me trataron, pero a como es el perro es la pedrada y le di una grande, esta experiencia me enseñó que no importa el aspecto de la gente, sino sus actitudes, es cierto que la primera impresión cuenta, pero hay que estar abiertos a sorpresas pues en muchas ocasiones me ha tocado juzgar a alguien por su aspecto y luego dan sorpresas pues han sido mas los que parecen buenas personas y terminas odiándolos por mañosos que los que parecen malos y no lo son, al menos en mi caso me ha pasado y ahora trato de explorar a la gente antes de hacer juicios definitivos.

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