. Como a mi Esposa le encanta aprender lo que sea que haya que aprender, la cocina es uno de sus pasatiempos caros mas queridos de manera que tras mucho sacar cuentas nos decidimos a que tomara un curso de postres en una escuela nais con chef de la alta cocina, el curso no estuvo nada barato, pero en palabras de mi mujer valió la pena, muy emocionada me platicaba todo a lo cual entendía la mitad y creo que la mitad de esa mitad la debí entender mal...
. El caso es que terminó le curso y organizaron una cena formal que el Chef del curso prepararía muy al estilo de alta cocina, tras ponernos de acuerdo con el día, hora y lugar pues el martes 10 de Junio año del Señor dos mil ocho a las 8:00 p.m. quedamos de ir, no quedamos en un sitio y por mas que quise comunicarme con Marina nunca la encontré de manera que me fuí al sitio de la cena, me habló diciendo que se desocupó bien tarde de el trabajo (Tuvo curso) y apenas iba de camino, yo pensaba que llegaríamos bien tarde así que me sentí molesto por mi paranóica obsesión con la puntualidad.
. Una vez que llegó Marina y rápidamente me contó lo del retraso entramos al lugar y solo había dos parejas, aunque se suponía serían mas resultando en que llegaron bien tarde todos, las mesas bien de caché, los platos, los cubiertos y el lugar muy elegantes, la comida ni se diga en elegancia, muy sabroso todo, nos servían plato por plato, primero un trozo de sandía en vino tinto con queso encima, después unos rollitos de jicama rellenos con camarón, fruta y algo de verdura, después una pieza de carne en salsa de cereza con puré de papas, luego un vasito con tequila frappé en jugo de pitahaya y espuma de pitahaya, al final un postre según el género, par los hombres mousse de chocolate sobre gelatina de cereza, encima una telaraña de caramelo y un cuadrito de gelatina de chocolate a un lado, para las mujeres era nieve sobre hojas de piña caramelizada con una avellana caramelizada con una varita de caramelo (Como charamuscas pero de alta cocina), solo espero no haber olvidado nada porque todo estuvo delicioso.
. Según yo iba a ser muy de caché todo, de hecho todos se vistieron formales sin llegar a la exageración, lo que si no me gustó y se me hizo muy poco elegante (De hecho bien corriente) fué que parecía tianguis con la gritadera que tenían todos, el local es muy pequeño, aproximadamente unos tres metros por cinco y además cerrado, por suerte nadie se puso a fumar, lo cual hubiera sido una mentada de... para que les cuento) pero llegó un momento en que me aturdieron, sentía como la voz de algunas mujeres me taladraba los oídos; con lo bajito que habla mi mujer había momentos en que trataba de leerle los labios pues de momentos solo escuchaba el ritmo de su voz en un murmullo.
. Francamente traté de concentrarme en la cena y en pasarla bien con mi Esposa ya que pocas veces tienes la oportunidad de una comida de alta cocina, nos la pasamos muy y todo bastante sabroso, sin embargo se notó la poca educación de las personas pues cada vez subían mas la voz cada quien por su lado, parecía mercado o lavaderos públicos con la gritadera así que aunque a la mona la vistan de seda... changa se queda, es decir, los que se la dan de muy educados solo por tener una lana de mas son igual de pelados que el resto de la pelusa, yo hubiera esperado que fuera algo mas formal la gente, pero la agasajada al paladar nadie me la quita.

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